tártaro, Asustando a las damas como un espantapájaros; Ni un prólogo de memoria, recitado débilmente Tras el apuntador, para nuestra entrada: Pero que nos midan como les plazca, Nosotros les bailaremos un baile y nos iremos.
ROMEO.
Dadme una antorcha, no estoy para estos trotes; pesado como voy, llevaré la luz.
MERCUCIO.
No, gentil Romeo, has de bailar.