Glinda la Bruja Buena le concede el deseo a Dorothy
Antes de ir a ver a Glinda, sin embargo, fueron llevados a una habitación del Castillo, donde Dorothy se lavó la cara y se peinó, el León se sacudió el polvo de la melena, el Espantapájaros se acomodó para lucir lo mejor posible y el Leñador pulió su hojalata y engrasó sus articulaciones.
Cuando todos estuvieron bastante presentables, siguieron a la muchacha soldado hasta una gran sala donde la Bruja Glinda se sentaba en un trono de rubíes.
She was both beautiful and young to their eyes. Her hair was a rich red in color and fell in flowing ringlets over her shoulders. Her dress was pure white but her eyes were blue, and they looked kindly upon the little girl.
—¿Qué puedo hacer por ti, hija mía? —preguntó ella.
Dorothy le contó a la Bruja toda su historia: cómo el ciclón la había traído al País de Oz, cómo había encontrado a sus compañeros y de las maravillosas aventuras que habían vivido.
—Mi mayor deseo ahora —añadió—, es volver a Kansas, porque la tía Em sin duda pensará que me ha ocurrido algo terrible, y eso hará que se