marcharse.
«Si alguna vez vuelves a necesitarnos —dijo ella—, sal al campo y llama, y te oiremos y acudiremos en tu ayuda. ¡Adiós!».
—¡Adiós! —contestaron todos, y la Reina se fue corriendo, mientras Dorothy sujetaba fuertemente a Toto para evitar que saliera tras ella y la asustara.
Después de esto se sentaron junto al León hasta que despertara; y el Espantapájaros le llevó a Dorothy un poco de fruta de un árbol cercano, la cual ella comió para su almuerzo.