Ella, por su parte, prometió casarse conmigo tan pronto como pudiera ganar suficiente dinero para construirle una casa mejor; así que me puse a trabajar más duro que nunca. Pero la muchacha vivía con una anciana que no quería que se casara con nadie, pues era tan perezosa que deseaba que la chica se quedara con ella y se encargara de cocinar y de las faenas del hogar. Así que la anciana fue a ver a la Malvada Bruja del Este, y le prometió dos ovejas y una vaca si impedía el matrimonio. A raíz de esto, la Malvada Bruja hechizó mi hacha, y cuando un día yo estaba cortando leña con el mayor esmero, pues estaba deseoso de tener la nueva casa y a mi esposa lo antes posible, el hacha se resbaló de repente y me cortó la pierna izquierda.
“Esto al principio pareció una gran desgracia, pues sabía que un hombre cojo no podía desempeñarse muy bien como leñador. Así que fui a ver a un hojalatero y le pedí que me hiciera una pierna nueva de hojalata. La pierna funcionaba muy bien, una vez que me acostumbré a ella.
Pero mi acción enfadó a la Malvada Bruja del Este, pues le había prometido a la anciana que yo no me casaría con la bonita muchacha munchkin. Cuando comencé a cortar leña de nuevo, mi hacha se desvió y me cortó la pierna derecha. De nuevo fui a ver al hojalatero, y otra vez me hizo una pierna de hojalata.
Después de esto, el hacha encantada me cortó los brazos, uno tras otro; pero, sin desanimarme, hice que me los reemplazaran por unos de hojalata. La Malvada Bruja hizo entonces que el hacha se desviare y me cortara la cabeza, y al principio pensé que ese era mi fin. Pero casualmente pasó por allí el hojalatero, y me hizo una cabeza nueva de hojalata.