De modo que el Leñador tomó su hacha y comenzó a cortar árboles pequeños para hacer una balsa, y mientras estaba ocupado en esto, el Espantapájaros encontró en la orilla del río un árbol lleno de buena fruta. Esto le agradó a Dorothy, que no había comido más que nueces en todo el día, y se dio un banquete con la fruta madura.
Pero lleva tiempo hacer una balsa, aun cuando uno es tan industrioso e incansable como el Leñador de Hojalata, y cuando llegó la noche el trabajo no estaba terminado.
Así que encontraron un lugar acogedor bajo los árboles donde durmieron bien hasta la mañana; y Dorothy soñó con la Ciudad Esmeralda, y con el buen Mago Oz, que pronto la enviaría de regreso a su propio hogar.