CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
nydus/Three Men in a BoatPublic
Página 16 de 96
Table of Contents

I

George dijo que él estaría bien, y que le gustaría bastante, pero aconsejaba a Harris y a mí que ni lo pensáramos, ya que estaba seguro de que ambos nos pondríamos enfermos. Harris dijo que, para él, siempre era un misterio cómo se arreglaba la gente para ponerse enferma en el mar; dijo que creía que la gente debía de hacerlo a propósito, por afectación; dijo que a menudo había deseado estarlo, pero que nunca lo había conseguido.

Luego nos contaba anécdotas de cómo había cruzado el Canal de la Mancha cuando el mar estaba tan picado que los pasajeros tenían que ser atados a sus literas, y él y el capitán eran las únicas dos almas vivientes a bordo que no se habían puesto enfermas.

A veces eran él y el segundo oficial los que no se habían puesto enfermos; pero por lo general era él y otro hombre. Si no eran él y otro hombre, entonces era él solo.

Es un hecho curioso, pero a nadie le dan jamás mareos —en tierra. En el mar, te encuentras con montones de gente verdaderamente enferma, barcos enteros llenos de ellos; pero jamás he conocido a un hombre en tierra que supiera en absoluto lo que es marearse. Dónde se esconde el millar tras millar de malos marinos que abarrotan todos los barcos cuando están en tierra es todo un misterio.

Si la mayoría de los hombres fuera como un tipo que vi un día en el barco de Yarmouth, podría explicar el aparente enigma con bastante facilidad. Fue justo frente al muelle de Southend, según recuerdo, y él se asomaba por una de las troneras en una posición muy peligrosa. Me acerqué a él para intentar salvarlo.

—¡Hola! entra más —le dije, sacudiéndolo por el hombro—. Te vas a caer al agua.

16