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XXXI

¿Estaba muy jovial, tranquila, satisfecha, durante las horas que pasé en aquella desierta y humilde escuela esta mañana y esta tarde? Para no engañarse a mí misma, debo responder: No; me sentí desolada hasta cierto punto. Me sentí —sí, idiota que soy— me sentí degradada. Dudaba de haber dado un paso que me hundía en lugar de elevarme en la escala de la existencia social. Estaba débilmente consternada ante la ignorancia, la pobreza, la tosquedad de todo lo que oía y veía a mi alrededor. Pero no debo odiarme y despreciarme demasiado por estos sentimientos; sé que son erróneos —ese es un gran paso ganado—; me esforzaré por superarlos. Mañana, confío, podré dominarlos en parte; y en unas semanas, quizás, queden del todo sometidos. En unos meses, es posible, la felicidad de ver progreso y un cambio a mejor en mis alumnas podrá sustituir la repugnancia por la satisfacción.

Mientras tanto, déjame hacerme una pregunta: —¿Qué es mejor? —¿Haber cedido a la tentación; haber escuchado a la pasión; no haber hecho ningún esfuerzo doloroso —ningún esfuerzo; —sino haberme hundido en la trampa de seda; haberme dormido sobre las flores que la cubren; haber despertado en un clima sureño, entre los lujos de una villa de recreo: haber estado viviendo ahora en Francia, como la amante del señor Rochester; delirante con su amor la mitad del tiempo —porque me habría... oh, sí, me habría amado bien durante un tiempo. Él me amó —nadie volverá a amarme así jamás. Ya no volveré a conocer el dulce homenaje rendido a la belleza, la juventud y la gracia—, pues a nadie más le pareceré poseer tales encantos. Él me quería y estaba orgulloso de mí; es algo que ningún otro hombre volverá a ser jamás. —Pero ¿adónde voy a parar, y qué estoy diciendo y, sobre todo, sintiendo? Pregunto: ¿qué es mejor, ser esclava en el paraíso de los tontos en Marsella —febril de dicha ilusoria una hora—, sofocada por las más amargas lágrimas de remordimiento y vergüenza a la siguiente—, o ser una maestra de escuela rural, libre y honrada, en un rincón montañoso y ventoso del sano corazón de Inglaterra?

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