afirmar que representaba al mismo tiempo los intereses de las distintas clases trabajadoras de aquella época, en todo gran movimiento burgués se produjeron estallidos independientes de la clase que era el precursor, más o menos desarrollado, del proletariado moderno. Por ejemplo, en la época de la reforma alemana y de la guerra de los campesinos, los anabaptistas y Thomas Münzer; en la gran revolución inglesa, los Levellers; en la gran revolución francesa, Babœuf.
Hubo enunciados teóricos correspondientes a estos levantamientos revolucionarios de una clase todavía no desarrollada; en los siglos XVI y XVII, descripciones utópicas de condiciones sociales ideales; en el siglo XVIII, teorías comunistas propiamente dichas (Morelly y Mably).
La exigencia de igualdad ya no se limitaba a los derechos políticos; se extendía también a las condiciones sociales de los individuos. No eran simplemente los privilegios de clase los que debían abolirse, sino las diferencias de clase mismas.
Un comunismo ascético, negador de todos los placeres de la vida, espartano, fue la primera forma de la nueva doctrina.
Vinieron después los tres grandes utopistas:
- Saint-Simon, para quien el movimiento de la clase media, junto al del proletariado, aún tenía cierta importancia;
- Fourier;
- y Owen, quien en el país en que la producción capitalista estaba más desarrollada, y bajo la influencia de los antagonismos engendrados por esta, elaboró sus propuestas para la abolición de las diferencias de clase de forma sistemática y en relación directa con el materialismo francés.
Una cosa es común a los tres. Ninguno de ellos aparece como representante de los intereses de aquel proletariado que el desarrollo