a sociales. El hilo, la tela, los artículos de metal que ahora salían de la fábrica eran el producto conjunto de muchos obreros por cuyas manos habían tenido que pasar sucesivamente antes de estar terminados. Ninguna persona podía decir de ellos: «Yo hice esto; este es mi producto».
Pero donde, en una sociedad dada, la forma fundamental de producción es esa división espontánea del trabajo que se introduce gradualmente y no según un plan preconcebido, allí los productos adquieren la forma de mercancías, cuyo intercambio mutuo, compra y venta, permite a los productores individuales satisfacer sus múltiples necesidades. Y este era el caso en la Edad Media. El campesino, p. ej., vendía al artesano productos agrícolas y le compraba a este los productos de la artesanía.
En esta sociedad de productores individuales, de productores de mercancías, se introdujo el nuevo modo de producción. En medio de la antigua división del trabajo, surgida espontáneamente y sin *ningún plan