de modo que casi toque el ojo), veréis esas estrellas tan diminutas que parecería que nada pudiese ser más menor; es de hecho su gran distancia la causa de su disminución, pues muchas de ellas son muchísimas veces mayores que la estrella que es la tierra con el agua. Ahora reflexionad sobre cómo debe de verse esta estrella nuestra a semejante distancia, y considerad luego cuántas estrellas podrían añadirse —tanto en longitud como en latitud— entre aquellas estrellas que están esparcidas por el cielo oscurecido. Mas no puedo dejar de condenar a muchos de los antiguos, los cuales decían que el sol no era mayor de lo que aparenta; entre ellos estuvo Epicuro, y creo que fundó su razón en los efectos de una luz colocada
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XI. Escultura
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