de la costa meridional de Cilicia se puede ver hacia el Sur la hermosa isla de Chipre, que fue el reino de la diosa Venus, y muchos navegantes, atraídos por su belleza, vieron sus barcos y aparejos destrozados entre los arrecifes, rodeados por las aguas turbulentas. Aquí la belleza de las colinas encantadoras tienta a los marineros errantes a refrescarse entre su verdor florido, donde los vientos se templan e inundan la isla y los mares circundantes con fragantes olores. ¡Ay! Cuántos barcos se han hundido aquí. ¡Ay! Cuántas naves se han partido contra estas rocas. Aquí se podían ver barcas sin número, unas naufragadas y medio cubiertas por la arena; otras mostrando la popa y otra la proa, aquí una quilla y allá las costillas; y parece como un día del juicio en el que hubiera una resurrección de barcos muertos, tan grande es el número de ellos que cubren toda la orilla septentrional; y mientras el vendaval del Norte produce allí diversos y temibles ruidos.
1105.
Escribe a Bartolomé el Turco acerca del flujo y reflujo del mar Negro, y si tiene conocimiento de si existe tal flujo y reflujo en el mar Hircano o Caspio.
[Nota al pie: La caligrafía de esta nota apunta a una fecha tardía.]
1106.
# POR QUÉ SE ENCUENTRA AGUA EN LA CIMA DE LAS MONTAÑAS.
Desde el estrecho de Gibraltar hasta el Don hay 3500 millas, es decir, una milla y 1/6, lo que da una caída de un braccio por milla a cualquier agua que se mueva con suavidad. El mar Caspio