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nydus/Die TraumdeutungPublic
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V. El material del sueño y las fuentes del sueño.

(la madre – patrona), y la perturbación mental (la novela), y un remedio de la cocina latina que quita el hambre, la cocaína.

Así podría seguir los tortuosos caminos del pensamiento y esclarecer por completo la pieza del sueño que falta en el análisis, pero debo abstenerme de hacerlo porque los sacrificios personales que ello exigiría son demasiado grandes.

Tomo tan solo uno de los hilos que puede conducir directamente a uno de los pensamientos oníricos que sirven de base al enredo. El desconocido de rostro alargado y perilla, que quiere impedirme que me vista, tiene los rasgos de un comerciante de Spalato a quien mi mujer le ha comprado abundantes telas turcas. Se llamaba Popović, un nombre sospechoso que también dio pie a una sugerente observación del humorista Stettenheim. («Me dijo su nombre y me apretó la mano sonrojándose».)

Por lo demás, se trata del mismo abuso con los nombres que el de antes con Pélagie, Knödl, Brücke, Fleischl. Que semejante juego con los nombres es una niñería se puede afirmar sin réplica; mas si yo me deleito en él, es un acto de venganza, pues mi propio nombre ha sido víctima innumerables veces de bromas tan imbéciles.

Goethe observó en una ocasión cuán sensible se es respecto al propio nombre, con el cual uno se siente fundido como con su propia piel, cuando Herder compuso unos versos sobre su apellido:

Me doy cuenta de que la digresión sobre el abuso de los nombres solo debía preparar esta queja. Pero cortemos aquí. – Las compras en Spalato me recuerdan otras compras en Cattaro, en las que fui demasiado reservado y desaproveché la ocasión de hacer hermosas adquisiciones. (La ocasión desaprovechada con la nodriza, véase más arriba.) Uno de los pensamientos oníricos que el hambre le inspira al soñador reza así: *No hay que dejar escapar nada, hay que tomar lo que se pueda

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