gewöhnliche Art, die Treppe zu gehen, übrigens eine bereits im Traume anerkannte Wunscherfüllung, denn mit der Leichtigkeit dieser Leistung hatte ich mich ob des Zustandes meiner Herzarbeit getröstet. Ferner ist diese Art, die Treppe zu gehen, ein wirksamer Gegensatz zu der Hemmung in der zweiten Hälfte des Traumes. Sie zeigt mir – was des Beweises nicht bedurfte –, daß der Traum keine Schwierigkeit hat, sich motorische Aktionen in aller Vollkommenheit ausgeführt vorzustellen; man denke an das Fliegen im
Pero la escalera por la que subo no es la de mi casa; al principio no la reconozco, solo la persona que viene hacia mí me aclara el lugar al que se refiere. Esta persona es la criada de la anciana a la que visito dos veces al día para ponerle inyecciones; la escalera es también muy parecida a aquella que tengo que subir allí dos veces al día.
¿Cómo llegan ahora esta escalera y esta mujer a mi sueño? La vergüenza por no estar completamente vestido tiene indudablemente carácter sexual; la criada con la que sueño es mayor que yo, hosca y en absoluto atractiva. A estas preguntas no se me ocurre ahora otra cosa que lo siguiente: cuando hago la visita matutina en esta casa, por lo general me acomete una carraspera en la escalera; el producto de la expectoración va a parar a los peldaños. En estas dos plantas no hay, en efecto, ninguna escupitadera, y yo sostengo el punto de vista de que la limpieza de la escalera no debe correr por mi cuenta, sino que debe facilitarse mediante la instalación de una escupitadera. La portera, una persona asimismo añosa y hosca, pero de instintos limpios, como estoy dispuesto a concederle, adopta en este asunto otro punto de vista. Me acecha para ver si volveré a permitirme la mencionada libertad, y cuando lo ha constatado, la oigo gruñir audiblemente. Además, me retira entonces durante días la acostumbrada consideración cuando nos cruzamos.