describir. En el hermoso sueño de «Arriba y abajo» (p. 213), la representación onírica del ascenso está invertida respecto al modelo en los pensamientos oníricos, a saber, la escena de introducción de la «Sappho» de Daudet; en el sueño resulta difícil al principio y fácil después, mientras que en la escena el ascenso es fácil al principio y cada vez más difícil después. También el «arriba» y el «abajo» en relación con el hermano se presentan invertidos en el sueño. Esto apunta a una relación de inversión o contraste que existe entre dos fragmentos del material en los pensamientos oníricos, y que hemos descubierto en el hecho de que, en la fantasía infantil del soñante, este es llevado por su nodriza, a la inversa de lo que ocurre en la novela, donde el héroe lleva a la amada. También mi sueño sobre el ataque de Goethe contra el señor M. (p. 313) contiene un tal «A la inversa» que primero debe ser rectificado antes de poder llegar a la interpretación del sueño. En el sueño, Goethe ha atacado a un joven, el señor M.; en la realidad, tal como la contienen los pensamientos oníricos, un hombre importante, amigo mío, ha sido atacado por un joven autor desconocido. En el sueño cuento a partir de la fecha de defunción de Goethe; en la realidad, el cálculo partía del año de nacimiento del paralítico. El pensamiento imperativo en el material onírico resulta ser la contradicción contra el hecho de que se deba tratar a Goethe como si fuera un demente. Al contrario, dice el sueño, si no entiendes el libro, el débil mental eres tú, no el autor. En todos estos sueños de inversión me parece que se contiene, además, una alusión a la expresión despectiva («enseñar la cara oculta» [la Kehrseite, la
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VI. La labor del sueño.
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