entonces se ha descubierto la amplia difusión de esta concepción en Sudáfrica, especialmente entre las tribus que habitan en el
Aún encontramos claros indicios del significado simbólico sexual de encender fuego en el mito del robo del fuego por Prometeo, cuya base simbólica sexual fue reconocida por el mitólogo Kuhn (1859). Al igual que la leyenda de Prometeo, otras tradiciones relacionan la procreación con el fuego celestial, el rayo. Así se expresa O. Gruppe107 sobre la leyenda de Semele, de cuyo cuerpo ardiente nace Dioniso, diciendo que es «probablemente uno de los vestigios, muy escasos en Grecia, del antiguo tipo de leyenda referido a la ignición del fuego sacrificial», y que su nombre «tal vez designó originalmente la “tabla” o la “mesa”, el madero inferior para frotar (véase Hesych. σεμέλη τράπεζα) . . . . En la madera blanda de este último se enciende la chispa, en cuyo nacimiento la “madre” se quema». – Todavía en la historia del nacimiento de Alejandro Magno, adornada mitológicamente, se cuenta que su madre, Olimpia, la noche antes de la boda, soñó que una poderosa tormenta la envolvía y que el rayo penetraba llameante en su seno, de modo que de él brotaba un fuego salvaje que se desvanecía en llamas cada vez más devoradoras108. (Droysen: Gesch. Alex. d. Gr., p. 69.) A esto pertenece asimismo la famosa fábula del mago Virgilio, quien se venga de una bella esquiva haciendo que se apaguen todos los fuegos de la ciudad y que los ciudadanos solo puedan encender su nuevo fuego en los genitales de la mujer expuesta desnuda; a este mandato de encender el fuego se oponen otras tradiciones en el sentido de la leyenda de Prometeo como prohibición del mismo, como el cuento de Amor y Psique, que prohíbe a la curiosa esposa espantar