de un mismo contenido en dos lenguas diferentes, o mejor dicho, el contenido del sueño se nos aparece como una traducción de los pensamientos oníricos a otro modo de expresión, cuyos signos y leyes de combinación debemos conocer mediante la comparación del original y la traducción. Los pensamientos oníricos nos resultan comprensibles sin más en cuanto los conocemos. El contenido del sueño está dado, por así decirlo, en una escritura en imágenes, cuyos signos deben ser traducidos individualmente a la lengua de los pensamientos oníricos. Uno se extraviaría manifiestamente si quisiera leer estos signos por su valor pictórico en vez de por su relación como signos. Tengo ante mí, por ejemplo, un acertijo pictórico (rebus): una casa en cuyo tejado se ve un barquito, luego una sola letra, después una figura que corre a la que se le ha apostrofado la cabeza y cosas por el estilo. Podría entonces
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VI. La labor del sueño.
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