padre se casó poco después del ataque del año 1851; yo soy, desde luego, el mayor, nacido en 1856; por lo tanto, las cuentas cuadran. Sabemos que esta conclusión está falsificada por el cumplimiento de deseos, que la premisa imperante en los pensamientos oníricos reza: cuatro o cinco años, eso no es un lapso temporal, eso no hay que tenerlo en cuenta. Pero cada pieza de esta conclusión ha de determinarse de otro modo a partir de los pensamientos oníricos, tanto en su contenido como en su forma: es el paciente, de cuya paciencia se queja el colega, el que piensa casarse inmediatamente después de terminar la cura. El modo en que trato al padre en el sueño recuerda a un interrogatorio o a un examen, y con ello a un profesor universitario que en la hora de la matrícula solía registrar un Nationale completo. ¿Nacido cuándo? 1856. ¿Patre? A esto se respondía con el nombre de pila del padre con terminación latina, y nosotros, los estudiantes, suponíamos que el consejero áulico extraía del nombre de pila del padre conclusiones que el nombre de pila del matriculado no le habría permitido en cada ocasión. Por consiguiente, el acto de concluir del sueño sería tan solo la repetición del acto de concluir que comparece como un fragmento de material en los pensamientos oníricos. De esto colegimos algo nuevo. Si en el contenido onírico aparece una conclusión, ciertamente proviene de los pensamientos oníricos; pero en estos puede estar contenida como un fragmento del material recordado o puede enlazar entre sí una serie de pensamientos oníricos a modo de vínculo lógico. En cualquier caso, la conclusión en el sueño representa una conclusión a partir de los pensamientos oníricos72.
La análisis de este sueño habría de continuarse aquí. Al interrogatorio del