Al intentar aquí la exposición de la interpretación de los sueños, creo no haber rebasado el ámbito de los intereses neuropatológicos.
Pues el sueño se revela, en el examen psicológico, como el primer eslabón en la serie de formaciones psíquicas anormales, de cuyos eslabones posteriores la fobia histérica, la idea obsesiva y la delirante deben ocupar al médico por razones prácticas.
Una importancia práctica semejante no puede reclamarla el sueño —como se demostrará—; tanto mayor es, en cambio, su valor teórico como paradigma, y quien no sepa explicarse la génesis de las imágenes oníricas se esforzará también en vano por comprender las fobias, las ideas obsesivas y delirantes, y eventualmente por influir en ellas terapéuticamente.
Pero el mismo contexto al que nuestro tema debe su importancia es también responsable de las deficiencias del presente trabajo.
Las superficies de fractura que se encontrarán tan abundantemente en esta exposición corresponden a otros tantos puntos de contacto en los que el problema de la formación de los sueños incide en problemas más amplios de la psicopatología que no pudieron tratarse aquí, y a los cuales, si el tiempo y las fuerzas bastan y se presenta nuevo material, deberán dedicarse ulteriores elaboraciones.
Las peculiaridades del material en el que expongo la interpretación de los sueños me han dificultado también esta publicación. De la obra misma se desprende por qué todos los sueños relatados en la literatura o recopilados de personas desconocidas debían resultar inútiles