(222) Véase el deseo de fecundidad de Thyris, que sustituye a su deseo sexual. No debe omitirse aquí que el verdadero significado de la fecundidad encuentra en una segunda versión de la misma leyenda una expresión muy diferente, interesante en varios aspectos. Allí, Thyri aún no está casada y le impone a su futuro esposo la siguiente condición: que construya una casa donde antes no hubiera estado ninguna, que duerma allí las tres noches y preste atención a lo que sueña. Tiene entonces tres sueños de tres bueyes cada uno, mediante los cuales Thyri es informada sobre el resultado de los próximos tres años, siendo inducida a tomar precauciones con reservas de grano. Henzen, quien aquí recuerda con razón los sueños bíblicos del Faraón sobre las siete vacas gordas y las siete flacas, subraya la «existencia subyacente de una antigua concepción indoeuropea que gustaba de representar la fuerza procreadora de la naturaleza bajo la imagen del toro y la fecundidad de la tierra bajo la de la vaca» (véase en sánscrito gans = vaca y tierra). Así, también en el sueño del Faraón podría subyacer un deseo de fecundidad humana, una fantasía de potencia.
La condición exigida de manera especial sobre la novedad de la casa y del solar, que en otras ocasiones aparece desarrollada hasta convertirse en un verdadero ceremonial (la virginidad del lecho, de la ropa de cama, de la ropita), podría sustituir aquí la virginidad de la joven. Por lo demás, todavía hoy impera la creencia de que el primer sueño soñado en un nuevo entorno se cumple.
VII. Zur Psychologie der Traumvorgänge.
(223) V. Psychopathologie des Alltagslebens. 1. Aufl., 1901 u. 1904, 4. Aufl., 1912.