Detente⸺Tengo una pequeña cuenta que ajustar con el lector antes de que Trim pueda continuar con su perorata.—Se hará en dos minutos.
Entre muchas otras deudas literarias, todas las cuales saldaré a su debido tiempo, me confieso deudor ante el mundo por dos conceptos: un capítulo sobre camareras y ojal, que, en la primera parte de mi obra, prometí y tuve la firme intención de liquidar este año; pero diciéndome algunas de vuestras señorías e ilustrísimas que los dos temas, especialmente tan unidos entre sí, podrían poner en peligro la moral del mundo, ruego que se me perdone el capítulo sobre camareras y ojal, y que acepten en su lugar el último capítulo; el cual no es otra cosa, si le place a vuestras ilustrísimas, que un capítulo de camareras, vestidos verdes y sombreros viejos.
Trim levantó el suyo del suelo,—se lo puso en la cabeza,—y luego prosiguió con su oración fúnebre sobre la muerte, en la forma y manera que sigue.