⸺No nos detendremos ni dos momentos, querido caballero,—solo que, ya que hemos terminado estos cinco volúmenes, (hágame el favor, caballero, de sentarse en un tomo⸺son mejores que nada) echemos una ojeada al país por el que hemos pasado.⸺
⸺¡Qué desierto ha sido! ¡Y qué gran misericordia que no nos hayamos perdido los dos, o que no nos hayamos devorado las fieras en él!
¿Creía usted, señor, que el mundo en sí hubiera albergado tal cantidad de Asnos?—¡Cómo nos miraban y remiraban al pasar nosotros por el arroyo al fondo de aquel pequeño valle!—y cuando trepamos por aquella colina, y estábamos a punto de perdernos de vista—¡bueno Dios! ¡qué rebnido soltaron todos al unísono!
⸺¡Te ruego, pastor! ¿De quién son todos esos pollinos?
⸺El cielo los conforte⸺¡Qué! ¿Nunca los cepillan?⸺¿Nunca los meten a cubierto en invierno?⸺Nozná, nozná—nozná.
Noznad, noznad—el mundo os debe mucho;⸺más alto aún—eso no es nada:⸺a decir verdad, se portan mal con vosotros:⸺Si yo fuera un burro, declaro solemnemente que rebuznaría en sol-fa de la mañana a la noche.