Declaro solemnemente a todo el género humano que la anterior dedicatoria no fue hecha para ningún Príncipe, Prelado, Papa o Potentado,—Duque, Marqués, Conde, Vizconde o Barón de este o cualquier otro Reino de la Cristiandad;⸺ni ha sido pregonada todavía, ni ofrecida pública o privadamente, directa o indirectamente, a persona o personaje alguno, grande o pequeño; sino que es honradamente una verdadera Dedicación-Virgen, jamás probada en alma viviente alguna.
Insisto en este punto con tanta minuciosidad, meramente para disipar cualquier ofensa u objeción que pudiera surgir en su contra debido a la manera en que propongo sacarle el mayor provecho;—esto es, sacándolo honradamente a pública subasta; lo cual hago ahora mismo.
⸺Cada autor tiene su modo peculiar de hacer valer sus puntos de vista;—por mi parte, como odio el regateo y la tacañería por unas cuantas guineas en una entrada oscura;—resolví dentro de mí, desde el principio mismo, tratar de manera honrada y abierta con vuestra Gente Importante en este asunto, y probar si no saldría mejor parado por ello.
Si, por consiguiente, hay algún Duque, Marqués, Conde, Vizconde o Barón, en estos dominios de Su Majestad, que necesite una dedicatoria fina y distinguida, y a quien la anterior le venga bien (porque, dicho sea de paso, a menos que le venga bien en cierta medida, no me desharé de ella), está totalmente a su disposición por cincuenta guineas; lo cual estoy seguro de que son veinte guineas menos de lo que debería cobrarse por ella, tratándose de un hombre de genio.
Mi Señor, si lo vuelve a examinar, dista mucho de ser una obra tosca y embadurnada, como lo son algunas dedicatorias. El diseño, como ve vuestra Señoría, es bueno;—el colorido transparente;—el trazo no desentona;—o, por hablar más como un hombre de ciencias,—y medir mi obra según la escala del pintor, dividida en 20,—creo, mi Señor, que los contornos darán 12,—la composición 9,—el colorido 6,—la expresión 13 y medio,—y el diseño,—si se me permite, mi Señor, comprender mi propio diseño, y suponiendo que la perfección absoluta en el diseño equivale a 20,—pienso que bien no puede bajar de 19.
Además de todo esto,—hay perspectiva en ella, y los trazos oscuros en el Caballito de juguete (que es una figura secundaria y una especie de fondo para el conjunto) otorgan gran fuerza a las luces principales de su propia figura, haciéndola destacar de manera maravillosa;⸺y además, hay un aire de originalidad en el tout ensemble.
Tenga la bondad, mi buen Señor, de ordenar que dicha suma sea pagada en manos del señor Dodsley, en beneficio del autor; y en la próxima edición se tendrá el cuidado de suprimir este capítulo y de colocar los títulos, distinciones, blasones y buenas acciones de Vuestra Señoría al frente del capítulo precedente: Todo lo cual, a partir de las palabras De gustibus non est disputandum, y cualquier otra cosa en este libro que se relacione con Caballitos de batalla, pero nada más, quedará dedicado a Vuestra Señoría.—El resto se lo dedico a la Luna, quien, a propósito, de todos los Patrones o Matronas que se me ocurren, es la que tiene mayor poder para poner mi libro en marcha y hacer que el mundo enloquezca por él.
Brillante Diosa,
Si no estás demasiado ocupada con los asuntos de Cándido y de la señorita Cunegunda, toma también el de Tristram Shandy bajo tu protección.