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nydus/The Time MachinePublic
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XI

trepadora de cangrejos había desaparecido y la playa roja, a excepción de sus lívidas hepáticas y líquenes verdes, parecía sin vida. Y ahora estaba salpicada de blanco. Un frío glacial me asaltó. De vez en cuando caían remolineando escasos copos blancos. Hacia el nordeste, el brillo de la nieve yacía bajo la luz estelar del cielo negruzco y pude ver una cresta ondulante de colinas de un blanco rosáceo. Había franjas de hielo a lo largo de la orilla del mar, con masas a la deriva más adentro; pero la extensión principal de aquel océano salado, todo ensangrentado bajo el eterno atardecer, seguía sin congelarse.

“Miré a mi alrededor para ver si quedaba algún rastro de vida animal.

Cierta aprehensión indefinible me mantenía todavía en el sillín de la máquina. Pero no vi nada moviéndose, ni en la tierra, ni en el cielo, ni en el mar. Tan solo el cieno verde sobre las rocas atestiguaba que la vida no se había extinguido.

Había aparecido un banco de arena poco profundo en el mar y el agua se había retirado de la playa. Me pareció ver algún objeto negro aleteando sobre este banco, pero quedó inmóvil mientras lo miraba, y juzgué que mi vista me había engañado y que el objeto negro era meramente una roca.

Las estrellas en el cielo brillaban intensamente y me pareció que titilaban muy poco.

“Suddenly I noticed that the circular westward outline of the sun had changed; that a concavity, a bay, had appeared in the curve. I saw this grow larger. For a minute perhaps I stared aghast at this blackness that was creeping over the day, and then I realized that an eclipse was beginning. Either the moon or the planet Mercury was passing across the sun’s disk. Naturally, at first I took it to be the moon, but there is much to incline

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