su justificación y sustento en los peligros inminentes para los jóvenes. Ahora bien, ¿dónde están estos peligros inminentes? Está surgiendo un sentimiento, y crecerá, en contra de los celos conyugales, de la maternidad feroz, de la pasión de toda índole; cosas innecesarias ahora, y cosas que nos incomodan, supervivencias salvajes, discordias en una vida refinada y
“Pensé en la pequeñez física de la gente, en su falta de inteligencia y en aquellas grandes y abundantes ruinas, y eso fortaleció mi creencia en una conquista perfecta de la Naturaleza.
Pues tras la batalla llega la Quietud. La humanidad había sido fuerte, enérgica e inteligente, y había empleado toda su abundante vitalidad en alterar las condiciones bajo las cuales vivía. Y ahora llegaba la reacción de las condiciones alteradas.
“Bajo las nuevas condiciones de perfecto confort y seguridad, esa energía inquieta, que para nosotros es una fuerza, se convertiría en debilidad. Ya en nuestra propia época, ciertas tendencias y deseos, que antaño fueron necesarios para la supervivencia, son una fuente constante de fracaso. El valor físico y el amor por la batalla, por ejemplo, no son de gran ayuda