CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
Page 103 of 375
Table of Contents

Donde viví y para qué viví

terminada para el invierno, sino que era meramente una defensa contra la lluvia, sin enlucir ni chimenea, siendo las paredes de tablas rústicas, manchadas por la intemperie, con anchas rendijas que la ponían fresca por la noche. Los montantes verticales de madera blanca tallada y los marcos de puertas y ventanas recién cepillados le daban un aspecto limpio y ventilado, especialmente por la mañana, cuando sus maderas estaban saturadas de rocío, de modo que imaginé que hacia el mediodía brotaría de ellas alguna dulce resina. A mi imaginación conservaba durante todo el día más o menos este carácter matutino, recordándome a cierta casa en una montaña que había visitado un año antes. Esta era una cabaña ventilada y sin enlucir, apta para hospedar a un dios errante, y donde una diosa podría arrastrar sus vestiduras. Los vientos que pasaban sobre mi morada eran de aquellos que barren las cumbres de las montañas, llevando consigo los acordes rotos, o partes celestiales únicamente, de la música terrestre. El viento de la mañana sopla por siempre jamás, el poema de la creación es ininterrumpido; pero pocos son los oídos que lo escuchan. El Olimpo no es más que el exterior de la tierra en todas partes.

La única casa de la que había sido dueño antes, si exceptúo un bote, fue una tienda de campaña, que usaba de vez en cuando al hacer excursiones en verano, y esta todavía sigue enrollada en mi desván; pero el bote, tras pasar de mano en mano, se ha ido río abajo por el cauce del tiempo. Con este refugio más sustancial a mi alrededor, había hecho algunos progresos hacia el establecimiento en el mundo. Este armazón, tan levemente revestido, era una especie de cristalización a mi alrededor y reaccionaba sobre el constructor. Era sugerente en cierto modo como un dibujo de líneas. No necesitaba salir al aire libre para tomar el aire, pues la atmósfera del interior no había perdido nada de su frescura. No estaba tanto bajo

103