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Los estanques

Por otra parte, en verano, Walden nunca se vuelve tan cálida como la mayor parte del agua expuesta al sol, debido a su profundidad. En la época más calurosa solía colocar un cubo en mi sótano, donde se enfriaba durante la noche y se mantenía así todo el día; aunque también recurría a un manantial del vecindario. Era tan buena con una semana de antigüedad como el día en que había sido sacada, y no sabía a bomba. Quien acampe una semana en verano a la orilla de un estanque, solo necesita enterrar un cubo de agua a pocos pies de profundidad en la sombra de su campamento para prescindir del lujo del hielo.

Se han pescado en Walden lucios, uno de siete libras —por no hablar de otro que se llevó un carrete a gran velocidad, al que el pescador le atribuyó prudentemente ocho libras porque no llegó a verlo—, percas y barbudos, algunos ejemplares de ambas especies de más de dos libras, carpitas, chivins o rochas (Leuciscus pulchellus), unos pocos sargos y un par de anguilas, una de cuatro libras —soy tan minucioso porque el peso de un pez es por lo común su único título de fama, y estas son las únicas anguilas de las que he oído hablar aquí—; asimismo, conservo el leve recuerdo de un pececillo de unas cinco pulgadas de largo, con los flancos plateados y el dorso verdoso, de aspecto algo parecido al piscardo, que menciono aquí principalmente para ligar mis datos a la fábula. No obstante, este estanque no es muy prolífico en peces. Sus lucios, aunque no abundantes, son su principal orgullo. He llegado a ver sobre el hielo, al mismo tiempo, lucios de al menos tres variedades distintas: uno largo y plano, de color acero, muy parecido a los que se pescan en el río; una clase de un dorado brillante, con reflejos verdosos y notablemente alto, que es la más común aquí; y otro, de color dorado y forma similar al anterior, pero salpicado en los flancos con pequeños puntos de color pardo oscuro o negro, entremezclados con unos pocos puntos tenues de color rojo sangre, muy parecido a una trucha. El nombre específico reticulatus no le vendría bien a este; más bien debería ser guttatus. Todos ellos son peces de carne muy firme, y pesan más de lo que su tamaño promete. Las carpitas, los barbudos

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