Si estuvieran permanentemente congelados, y fueran lo suficientemente pequeños como para ser apretados en el puño, serían, tal vez, arrebatados por los esclavos, como piedras preciosas, para adornar las cabezas de los emperadores; pero al ser líquidos, amplios, y habernos sido asegurados a nosotros y a nuestros sucesores para siempre, los desdeñamos, y corremos tras el diamante de Kohinoor. Son demasiado puros para tener un valor de mercado; no contienen cieno. ¡Cuán mucho más hermosas que nuestras vidas, cuán mucho más transparentes que nuestros caracteres son ellos! Nunca aprendimos la mezquindad de ellos. ¡Cuán mucho más hermosos que el estanque ante la puerta del granjero, en el que nadan sus patos! Hasta aquí llegan los limpios patos silvestres. La naturaleza no tiene ningún habitante humano que la aprecie. Las aves con su plumaje y sus notas están en armonía con las flores, pero ¿qué joven o doncella conspira con la silvestre y exuberante belleza de la Naturaleza? Ella florece más cuando está sola, lejos de los pueblos donde ellos residen. ¡Hablad del cielo! Deshonráis la tierra.
Table of Contents
Los estanques
234