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Lectura

La mayoría de los hombres han aprendido a leer para servir a una mezquina conveniencia, del mismo modo que han aprendido a hacer cuentas para llevar la contabilidad y no ser engañados en el comercio; pero de la lectura como un noble ejercicio intelectual saben poco o nada; y, sin embargo, solo esto es lectura en un sentido elevado, no aquello que nos arrulla como un lujo y permite que las facultades más nobles duernan mientras tanto, sino lo que tenemos que leer de puntillas y a lo que debemos consagrar nuestras horas más alertas y desveladas.

Pienso que, una vez aprendidas las letras, deberíamos leer lo mejor que hay en la literatura, y no estar siempre repitiendo nuestros abecés y palabras de una sola sílaba, en cuarto o quinto curso, sentados en el banco más bajo y delantero toda nuestra vida.

La mayoría de los hombres se conforman con leer o escuchar leer, y tal vez haberse dejado convencer por la sabiduría de un buen libro, la Biblia, y por el resto de sus vidas vegetar y disipar sus facultades en lo que se llama lectura fácil.

Hay una obra en varios volúmenes en nuestra Biblioteca Circulante titulada Pequeñas lecturas, que yo pensé que se refería a un pueblo de ese nombre en el que no había estado. Hay quienes, como los cormoranes y los avestruces, pueden digerir todo tipo de esto, incluso después de la cena más copiosa de carnes y verduras, pues no permiten que nada se desperdicie. Si otros son las máquinas para proveer este forraje, ellos son las máquinas para leerlo. ¡Leen el cuento número nueve mil sobre Zebulón y Sofronía, y cómo se amaron como nadie jamás lo había hecho antes, y cómo el curso de su verdadero amor tampoco transcurrió sin tropiezos —en todo caso, cómo transcurrió, tropezó, volvió a levantarse y siguió adelante! ¡Cómo algún desdichado se subió a un campanario, que más le habría valido no haber subido ni tan alto como el campanario mismo; y luego, habiéndolo subido allí sin necesidad, el feliz novelista toca la campana para que todo el mundo se reúna y escuche, ay, Dios mío!, ¡cómo logró bajar de nuevo!

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