CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
Page 64 of 375
Table of Contents

Economía

tuvo la ventaja de construir treinta y dos una al lado de la otra y bajo un mismo techo, y de que el ocupante sufre el inconveniente de tener muchos y ruidosos vecinos, y tal vez de residir en un cuarto piso. No puedo menos que pensar que, si tuviéramos más verdadera sabiduría a este respecto, no solo se necesitaría menos educación —porque, válgame Dios, ya se habría adquirido más—, sino que el gasto pecuniario de adquirir una educación desaparecería en gran medida. Esas comodidades que el estudiante requiere en Cambridge o en cualquier otro lugar le cuestan a él o a algún otro diez veces más sacrificio de vida de lo que costarían con una gestión adecuada de ambas partes.

Aquellas cosas por las cuales se exige más dinero nunca son las que el estudiante más desea. La matrícula, por ejemplo, es un rubro importante en la cuenta del trimestre, mientras que por la educación, mucho más valiosa, que obtiene al relacionarse con los más cultos de sus contemporáneos no se cobra nada. El método para fundar un colegio consiste, por lo general, en reunir una suscripción en dólares y centavos y luego, siguiendo ciegamente el principio de la división del trabajo hasta su extremo —un principio que jamás debe seguirse sino con circunspección—, en llamar a un contratista que hace de esto un objeto de especulación, y este emplea a irlandeses u otros obreros para que pongan efectivamente los cimientos, mientras se dice que los futuros estudiantes se están preparando para ello; y por estas negligencias las generaciones sucesivas tienen que pagar. Creo que sería mejor que esto, para los estudiantes, o para aquellos que desean beneficiarse con ello, incluso poner los cimientos ellos mismos.

El estudiante que se asegura su codiciado ocio y retiro esquivando sistemáticamente cualquier labor necesaria para el hombre, obtiene tan solo un

64