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Primavera

Así parecía que esta única ladera ilustraba el principio de todas las operaciones de la Naturaleza. El Creador de esta tierra no hizo más que patentar una hoja. ¿Qué Champollion descifrará este jeroglífico para nosotros, para que podamos por fin pasar de página? Este fenómeno me resulta más estimulante que la frondosidad y fertilidad de los viñedos. Es verdad que tiene un carácter algo excrementicio, y no hay fin para los montones de hígado, bofe e intestinos, como si el globo terráqueo estuviera del revés; pero esto sugiere al menos que la Naturaleza tiene entrañas, y ahí de nuevo está la madre de la humanidad. Esto es la helada saliendo de la tierra; esto es la Primavera. Precede a la primavera verde y florida, como la mitología precede a la poesía regular. No conozco nada más purgativo para los vapores e indigestiones del invierno. Me convence de que la Tierra todavía está en pañales y extiende dedos infantiles por todas partes. Nuevos rizos brotan de la frente más calva. No hay nada inorgánico. Estos montones foliáceos yacen a lo orilla como la escoria de un horno, mostrando que la Naturaleza está «a todo vapor» en su interior. La tierra no es un mero fragmento de historia muerta, estrato tras estrato como las hojas de un libro, para ser estudiado principalmente por geólogos y anticuarios, sino poesía viva como las hojas de un árbol, que preceden a las flores y a los frutos —no una tierra fósil, sino una tierra viva—, comparada con cuya gran vida central toda vida animal y vegetal es meramente parasitaria. Sus espasmos arrancarán nuestras exuvias de sus tumbas. Podéis fundir vuestros metales y verterlos en los moldes más bellos que podáis; nunca me entusiasmarán como las formas en que fluye esta tierra fundida. Y no solo ella, sino que las instituciones sobre ella son plásticas como el barro en las manos del alfarero.

Al poco tiempo, no solo en estas orillas, sino en cada colina y llanura y en cada hondonada, la escarcha sale de la tierra como un cuadrúpedo aletargado de su madriguera, y busca el mar con música, o migra a otros climas en nubes.

El deshielo con su suave persuasión es más poderoso que Thor con su martillo. El uno derrite, el otro tan solo hace añicos.

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