utilidad.
He cuidado del ganado cerril del pueblo, que da a un fiel pastor bastantes quebraderos de cabeza al saltar las cercas; y he vigilado los rincones y recovecos poco frecuentados de la granja; si bien no siempre sabía si Jonas o Solomon trabajaban hoy en un campo determinado; eso no era asunto mío.
He regado el arándano rojo, la cereza de arena y el almez, el pino rojo y el fresno negro, la uva blanca y la violeta amarilla, que de otro modo se habrían marchitado en las épocas de sequía.
En suma, seguí así durante mucho tiempo (puedo decirlo sin jactancia), ocupándome fielmente de mis asuntos, hasta que se hizo cada vez más evidente que mis conciudadanos no iban a incluirme, después de todo, en la lista de funcionarios municipales, ni harían de mi puesto una sinecura con una asignación moderada.
Mis cuentas, que puedo jurar haber llevado con fidelidad, de hecho nunca han sido auditadas, y menos aún aceptadas, y menos aún pagadas y saldadas. Sin embargo, no tengo puesta la ilusión en eso.
Not long since, a strolling Indian went to sell baskets at the house of a well-known lawyer in my neighborhood. > “Do you wish to buy any baskets?” he asked. “No, we do not want any,” was the reply. “What!” exclaimed the Indian as he went out the gate, “do you mean to starve us?” Having seen his industrious white neighbors so well off—that the lawyer had only to weave arguments, and, by some magic, wealth and standing followed—he had said to himself: I will go into business; I will weave baskets; it is a thing which I can do. Thinking that when he had made the baskets he would have done his part, and then it would be the white man’s to buy them. He had not discovered that it was