palabras carentes de sentido, un interés que ella misma había esperado y soñado despertar. Era duro, terriblemente duro. Con plena consciencia, exculpaba a Mimi. Pero en su interior latía amargura, una sensación casi de náusea, un dolor que le hacía pensar en el joven espartano que sonreía mientras una fiera le roído las entrañas bajo la túnica, la camisa o lo que llevaran en aquellos tiempos. Aquella imagen le brindó un gélido consuelo. Jugueteó con la idea, dándole vueltas una y otra vez en la mente mientras se iba a sentar en silencio junto a su madre.
Mimi ignoraba por completo las emociones que ella y Carl le habían despertado a Hilda. Sabía del afecto cuidadosamente oculto que Hilda sentía por él, pero había estado tan absorta en sus propias reacciones hacia él que ni se había fijado en la expresión del rostro de Hilda durante el breve episodio ni había captado la forma demasiado ostentosamente despreocupada con que Hilda la había animado a bailar con Carl. Mientras caminaba con él hacia el pabellón, todo su viejo resentimiento hacia él brotó con fuerza en su interior. Le detestaba su fría y distante superioridad, su tranquila suposición de que ella bailaría encantada con él. Carl también guardaba silencio. Sus pensamientos giraban en torno a esta muchacha que era Mimi, pero que no era la Mimi en la que antes apenas se había fijado. Su cabello llameante le intrigaba; siempre le había encantado ese tono de oro y rojo color antorcha. Y además tenía genio. Eso estaba bien; le gustaba que la gente demostrara carácter.
Bailaron. A Mimi le encantaba bailar. Se descubrió a sí misma olvidando su resentimiento; tenía que recordarse constantemente que estaba enojada. Y Carl bailaba bien. Sin pisarle los pies torpemente como hacían la mayoría de los otros muchachos. El gran contrabajo gemía. El violín chirriaba. La mandolina rasgueaba coquetamente. Cada pocos minutos los músicos se unían a la canción. Muy cerca llegaban los olores de carne asándose a la barbacoa. Con ellos se mezclaba la fragancia de los pinos y el grito de los niños. Iba a ser