El acto particular del drama del desenvolvimiento de la conciencia cuyo telón está ahora descorrido es aquel en el cual descubrimos que el mundo es en verdad un escenario, un terreno de juego para fuerzas que se disimulan en formas:
"tienen sus salidas y sus entradas", o, como se expresa en las Upanishads: "Todo lo que va de aquí (muere en la tierra) el cielo lo consume todo; y todo lo que va de allá (regresa del cielo a una nueva vida) la tierra lo consume todo".