sobre los problemas de la subjetividad que no debe ser descartada a la ligera. Durante innumerables siglos, la ciencia espiritual hindu-aria ha reconocido, no un plano o condición de la conciencia, sino tres: la vigilia, el sueño con sueños y el sueño profundo; lo denso, lo sutil y lo puro. * En el estado de vigilia, es decir, con el vehículo sintonizado para vibrar con la materialidad, el yo individual es como un cautivo en una ciudadela de carne, consciente tan solo de aquella parte de la vida universal que por azar se manifiesta ante las ventanas de su prisión. * En el estado de los sueños, cuando las vibraciones más violentas del cuerpo se aquietan en el dormir, la conciencia se activa en su vehículo sutil (cuatridimensional) y vaga libremente por los espacios más amplios de este mundo más sutil. * En el sueño profundo, la conciencia vuelve a su condición pura; el yo individual se convierte en el Yo-Total: el arcoíris, que ya no es prismático debido a su refracción en la materialidad, se convierte en la pura luz blanca; la melodía de la vida se disuelve en la armonía primordial; la sucesión se convierte en simultaneidad y el Tiempo, ya no «salpicado de circunstancias de siete colores», es devorado por la duración.
«Hay dos caminos para él, dentro y fuera, y ambos regresan en un día y una noche... Habiendo subyugado mediante el sueño todo lo que pertenece al cuerpo, él, sin estar dormido, mira hacia abajo a los durmientes. Habiendo asumido la luz, va de nuevo a su morada, la persona de oro, el pájaro solitario» UPANISHADS.
ESPACIO EN LOS SUEÑOS
Por muy absurda que pueda parecernos esta noción de que el estado de vigilia, en el que nos sentimos más potentes y vivos, es en realidad uno de