nuestro entendimiento porque parecen implicar la idea de estar en dos lugares —en muchos lugares— a la vez, algo manifiestamente en desacuerdo con nuestra propia experiencia consciente. Es como si la punta de la pluma se convirtiera repentinamente en la hoja de papel. Pero por extraños que sean estos asuntos y misteriosos sus métodos, ninguna otra hipótesis los explica tan bien como la de que se trata de experiencias del yo en dimensiones superiores.
Tenemos el testimonio universal de todos los místicos de que el logro de la conciencia mística se produce mediante la contemplación interior: volviendo la mente sobre sí misma. Swedenborg dice,
"No puede decirse en ningún caso que el cielo esté fuera de uno, sino que está dentro de él, pues todo ángel participa del cielo que le rodea en virtud del cielo que hay en él."
Cristo dijo,
"El Reino de los Cielos está dentro de vosotros,"
y hay un dicho atribuido a Él en el sentido de que
"Cuando lo de fuera se convierta en lo de dentro, entonces habrá llegado el Reino de los Cielos."
Estos y dichos arcanos como "Conócete a ti mismo", grabados en los dinteles de los antiguos templos de iniciación, sugieren con fuerza la posibilidad de que, al penetrar en el centro de nuestra conciencia individual, nos expandamos hacia el exterior en la conciencia cósmica, como si el adentro y el afuera fueran lo positivo y lo negativo de una nueva dimensión.
Al ejercer una fuerza en dirección negativa sobre una delgada columna de agua en una prensa hidráulica, es posible elevar en dirección positiva una