# EXPERIMENTOS DEL CORONEL DE ROCHAS
Durante los últimos años se ha ido acumulando evidencia de que en realidad nunca olvidamos nada. Hemos redescubierto la memoria de la mente subconsciente.
Es bien sabido que en el sueño mesmérico o sonambúlico afloran cosas que la mente habitual cree irremediablemente perdidas, ya sea en fragmentos o en series completas, según el caso.
Sin embargo, para algunos lectores tal vez sea una novedad que la memoria de vidas pasadas se haya recuperado de este modo. Esto no hace sino confirmar la enseñanza secreta oriental de que, si pudiéramos recordar nuestras experiencias oníricas, recuperaríamos el conocimiento de nuestras encarnaciones pasadas.
Entre los logros del hipnotismo oriental se cuenta la recuperación de la memoria de los nacimientos pasados. El coronel de Rochas parece haber igualado este logro en Occidente. Ciertos experimentos suyos han sido admirablemente relatados por Maurice Maeterlinck en el octavo capítulo de La muerte y el más allá. El relato de Maeterlinck, algo condensado, se incluye aquí porque ilustra muy bien la liberación de la conciencia de la tiranía del tiempo tal como lo concebimos. Dice así:
"Antes que nada, es de justicia decir que el coronel de Rochas es un sabio que no busca más que la verdad objetiva y lo hace con un rigor y una integridad científicos que jamás han sido cuestionados. Sumerge a ciertos sujetos excepcionales en un sueño hipnótico y, mediante pases descendentes, les hace recorrer todo el curso de su existencia. Así los lleva sucesivamente a su juventud, su adolescencia y hasta los extremos límites de su infancia. En cada una de estas etapas hipnóticas, el sujeto recobra la conciencia, el carácter y el estado de ánimo que poseía en la etapa correspondiente de su vida. Revive los mismos acontecimientos, con sus