podría seguirse desde su formación hasta su dispersión. Pasado, presente y futuro se fundirían en uno solo.
Es verdad que esta explicación plantea más preguntas de las que responde: para dar cuenta de un prodigio de este modo, hay que imaginar otro prodigio mayor: el del transporte fuera del propio «espacio».
Todo el tema está lleno de dificultades, y no la menor de ellas es que, incluso para concebir algo como la previsible encarnación del tiempo, todas nuestras viejas ideas acerca de este deben ser reformuladas. Esto se está llevando a cabo en el Principio de Relatividad, un tema que puede ocupar nuestra atención a continuación de manera apropiada.