tasar! Hay una verdad profunda y práctica en el dicho de Cristo: "No resistáis al mal". Honrad esta verdad mediante su uso, y dad la bienvenida al destino por muy siniestro que sea su
# LO DIVINO INMANENTE
En el hecho de la naturaleza limitada de nuestras percepciones del espacio se halla un eslabón de conexión entre el materialismo y el idealismo. Pues, adentrándonos cada vez más en nuestra observación del mundo material, aquello que al principio sentimos como real se desvanece para convertirse tan solo en el signo exterior de una realidad infinitamente mayor, de la cual nuestras realidades son meras apariencias, y llegamos a convencernos de la existencia de un divino inmanente. "En Él vivimos, nos movemos y somos." Nuestro espacio no es más que una limitación de un "espacio para moverse" infinito: "En la casa de mi Padre muchas moradas hay." Nuestro tiempo no es más que una limitación de la duración infinita: "Antes que Abraham fuese, yo soy." Nuestro sentido del espacio es la conciencia de que moramos en Él; nuestro sentido del tiempo es la conciencia de que Él mora en nosotros. Ambos son modos de aprehensión de la divinidad: modos que crecen y se expanden. Al concebir un espacio de más de tres dimensiones demostramos que nuestra relación con Dios no es estática, sino dinámica. Cristo le dijo al paralítico: "Levántate, toma tu lecho y anda". El estrecho concepto del espacio tridimensional es un lecho en el que la mente humana ha yacido tanto tiempo que ha llegado por fin a tornarse inanimada. La voz divina nos vuelve a llamar para demostrar que estamos vivos. Pensando en términos de lo superior, salimos de la tumba del materialismo hacia la luz del