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nydus/Our Mutual FriendPublic
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II. El hombre de ninguna parte

Reflexiona Twemlow; gris, seco, cortés, susceptible al viento del este, cuello y corbata a lo First-Gentleman-in-Europe, con las mejillas hundidas como si hubiera hecho un gran esfuerzo por retirarse hacia su propio interior hacía unos años, y hubiera llegado hasta ahí sin avanzar jamás un paso más.

Refleja a una señorita madura; de trenzas oscuras, y tez que luce muy bien cuando está bien empolvada —como lo está—, entregada por completo a la fascinación de un caballero maduro; con demasiada nariz en la cara, demasiado jengibre en las patillas, demasiado torso en el chaleco, demasiado brillo en los gemelos, en los ojos, en los botones, en la labia y en los dientes.

Refleja a la encantadora y anciana Lady Tippins a la derecha de Veneering; con una inmensa, obtusa, grisácea y oblonga cara, como una cara en una cuchara sopera, y un teñido Paseo Largo en la coronilla de su cabeza, como un cómodo acceso público al moño de postizo de atrás, complacida en patrocinar a la señora Veneering enfrente, quien está complacida en ser patrocinada.

Refleja a cierto «Mortimer», otro de los amigos más antiguos de los Veneering; que nunca había estado en la casa antes, y parece no tener deseos de volver, que se sienta desconsolado a la izquierda de la señora Veneering, y que fue seducido por Lady Tippins (una amiga de su infancia) para venir a casa de esta gente y hablar, y que no quiere hablar.

Refleja a Eugene, amigo de Mortimer; sepultado vivo en el respaldo de su silla, tras el hombro —con una hombrera con polvos de arroz— de la madura jovencita, y recurriendo sombríamente al cáliz de champaña cada vez que se lo ofre- cía el Químico Analítico.

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