racional se desprende que la vida es un mal, la gente lo sabe y está en su poder acabar con la vida; sin embargo, vivían y siguen viviendo, y yo mismo vivo, aunque hace mucho sé que la vida carece de sentido y es un mal. Por la fe resulta que para comprender el sentido de la vida debo renunciar a mi razón, aquello precisamente para lo cual únicamente se requiere un sentido.
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