En segundo lugar, comprendí que todos los razonamientos de uno giraban en un círculo vicioso como una rueda desengranada de su piñón. Por mucho y por bien que razonemos, no podemos obtener una respuesta a la pregunta; y el 0 equivaldrá siempre al 0, y por tanto nuestro camino es probablemente erróneo. En tercer lugar, empecé a comprender que en las respuestas dadas por la fe se encierra la sabiduría humana más profunda y que yo no tenía derecho a negarlas basándome en la razón, y que esas respuestas son las únicas que responden a la cuestión de la vida.
Table of Contents
IX
64