otros países con ventaja tanto para compradores como para vendedores, se ideó por tanto (para el estímulo del Saber) anunciar la venta de estos Libros de esta manera, y se espera que esto no sea inaceptable para los Eruditos....”
El Sr. Alfred W. Pollard, en un artículo muy valioso sobre las ventas de libros ingleses, 1676-80 (Bibliographica, vol. i, p. 373), cita una carta interesante de David Millington a Joseph Hill, un ministro protestante no conformista en Holanda, fechada en junio de 1697 y conservada actualmente en el Museo Británico (Stowe MS., 709), en la cual el remitente le agradece al eclesiástico el «gran servicio hecho a la erudición y a los hombres cultos al aconsejar primero y poner en marcha de manera efectiva ese modo admirable y universalmente aprobado de vender bibliotecas entre nosotros;» y afirma claramente que fue Hill quien «introdujo felizmente la práctica en Inglaterra».
El Sr. Pollard continúa diciendo que
“Hill, quien de 1673 a 1678, debido a la publicación de un panfleto que ofendió al Gobierno holandés, residió en Inglaterra, debió de aconsejar a los albaceas del Dr. Seaman, un teólogo de principios no muy diferentes a los suyos, que adoptaran este método para vender la biblioteca de su amigo con el mayor beneficio”.
Seaman was the author of “A Vindication of the Judgement of the Reformed Churches, &c., concerning Ordination, &c.,” 1647, and the chief class of books in his library was what we might expect to find, viz., theological works that he required in his vocation.
Some few books (such as the Eliot Bible of 1661-63, nineteen shillings) fetched small prices as compared with their present value, but Mr. Pollard says that “nine-tenths of the books sold for more than they would at the present day.”