El ejemplar en papel de hilo de la edición del «César» del Dr. Samuel Clarke (2 vols. imp. en folio, 1712), de la cual solo se imprimieron veinticinco ejemplares, fue en su día un libro de alto precio. * El ejemplar del duque de Grafton alcanzó las 64 libras, y el de Topham Beauclerk, las 44. Hay una anécdota relacionada con este último que conviene señalar. Beauclerk pagó cuatro guineas por su ejemplar a la madre de un oficial fallecido —la cantidad que ella pedida—, pero cuando su librero le dijo después que valía diecisiete guineas, le envió a la señora las trece guineas restantes. Ciertamente, el ejemplar de Sunderland alcanzó las 101 libras en 1881, pero este fue un caso especial, debido a la vinculación del gran duque de Marlborough con el libro. El ejemplar del duque de Hamilton, que había pertenecido a Luis XIV, se vendió en 1884 por 36 libras; pero el ejemplar de Beckford, encuadernado en tafilete rojo, apenas reportó 6
Los libros xilográficos son de una rareza tan extrema que siempre han tenido un precio elevado, pero, al igual que los primeros libros impresos con tipos móviles, han aumentado enormemente de valor en los últimos años.
Esto se observa en el caso del ejemplar de la segunda edición de la Biblia Pauperum, que alcanzó las 1050 libras en la subasta del conde de Ashburnham. Este mismo ejemplar se había vendido por 257 libras en la subasta de Willett, pero en la de Hanrott el precio cayó hasta la reducida cantidad de 36 libras con 15 chelines.
Estos son algunos de los precios que esos magníficos libros —la Biblia Mazarino y la primera Biblia con fecha— han alcanzado:—
Biblia Sacra Latina (Maguncia, Gutenberg y Fust, hacia 1450-55):—