suma a las principales bibliotecas de Europa. Se ofreció a los administradores del Museo Británico, primero por 12 000 libras, luego por 8000 y por último por 6500. Las infundadas pretensiones del propietario, que parece haber tenido mucho de charlatán, parecen haber perjudicado la reputación del manuscrito, y este se quedó en sus manos. El 27 de abril de 1836 el volumen fue subastado en las salas de Evans, y se describió en seis páginas de un catálogo en el que constituía el lote principal. Se catalogó como la Biblia del emperador Carlomagno: un manuscrito en pergamino de Alcuino, terminado en el año 800 d. C., presentado a Carlomagno en el año 801 d. C. en la ceremonia de su coronación, y mencionado en su testamento. La fecha no está libre de controversia, y algunos suponen que es unos cuarenta años posterior. La afirmación de que esta Biblia se menciona en el testamento del emperador es rotundamente falsa. El precio registrado en el catálogo de venta de Evans es de 1500 libras, y se indica como comprador a Scordet, pero en realidad el libro fue retirado de la subasta y se dice que pocas de las pujas por él fueron genuinas. Tras este fracaso, se hicieron nuevas gestiones ante el Museo Británico y al final fue adquirido para dicha biblioteca por 750 libras, lo que debe considerarse un precio bajo para un libro tan espléndido e interesante. Hubo cierta correspondencia sobre esta Biblia en la revista Gentleman’s Magazine, en la cual participó Sir Frederick Madden. Estas cartas están reimpresas en la obra de Gomme Gentleman’s Magazine Library («Literary Curiosities», 1888, págs. 234-64).
Otro manuscrito histórico de particular belleza, que ha sido vendido varias veces en subasta y que ahora descansa seguro en el Museo Británico, es el famoso llamado Misal de Bedford (en realidad Libro de Horas), escrito e iluminado para Juan, duque de Bedford, regente de Francia bajo Enrique VI, a quien le regaló el libro en el año 1430.