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nydus/Prices of BooksPublic
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CHAPTER VI AUCTION SALES IN THE EIGHTEENTH CENTURY

se fueron baratos. Hearne escribe en su Diario (9 de noviembre de 1734)—

“Los manuscritos de la última subasta del Dr. Rawlinson de los libros de su hermano Thomas salieron extraordinariamente baratos, y quienes compraron hicieron grandes gangas. El Doctor mismo adquirió muchos, por lo cual uno que otro se mostró disgustado, si bien toda la concurrencia apoyó al Doctor en ello, bajo el argumento de que, en calidad de acreedor, tenía un derecho igual al de cualquier otro.

Mi amigo el Sr. Tom Brome, aquel honrado caballero de Ewithington, en Herefordshire, en una carta dirigida al Doctor, dice que no puede menos que asombrarse ante los bajos precios de la mayoría de los manuscritos, y añade: «de haber estado allí, me habría sentido tentado a gastar una buena cantidad de dinero, sin considerarme en absoluto afectado por la bibliomanía».”42

El 10 de noviembre Hearne escribe además—

“El Dr. Rawlinson con la venta de los libros de su hermano no ha recaudado ni con mucho el dinero esperado. Pues al parecer han tenido mala acogida, por muy buenos que fueran los libros; los manuscritos peor, y lo que harán los grabados está aún por determinarse.”43

Vale la pena mencionar aquí que el Dr. Rawlinson compró los Diarios de Hearne por cien guineas a la viuda y albacea del Dr. William Bedford, a quien se los había regalado Hearne,44 y se los legó, junto con otros bienes, a la Universidad de Oxford.

Los subastadores que dispersaron las grandes colecciones de Thomas Rawlinson fueron Charles Davis y Thomas Ballard.

La venta de la valiosa biblioteca de John Bridges en sus cámaras de Lincoln’s Inn por el señor Cock, en febrero de 1726, fue un acontecimiento de gran interés literario.

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