una cuenta. Se cuenta que absorbió su pasión por coleccionar libros del Dr. Askew. El Dr. Parr, quien compuso su epitafio en latín, escribió sobre él:
“¿Cómo hablaré de ti, y de tu maravillosa colección, oh, raro Richard Farmer?; ¿de tu erudición, agudeza, ingenio, singularidades, aprendizaje variado y facultades coloquiales! ¡Tu nombre vivirá largamente entre los eruditos en general, y en los pechos de los bibliómanos virtuosos y letrados tu memoria será siempre consagrada! Las paredes del Emanuel College ya dejan de transmitir los sonidos de tu festivo ingenio; tus volúmenes ya no se ven, como los «haces de libros cosidos» de Richard Smith, esparcidos por el suelo; y has dejado, por la causa de tu amado Shakespeare, de cavar en el fecundo mineral de la literatura de letra gótica. Paz a tu honesto espíritu; porque fuiste sabio sin vanidad, erudito sin pedantería y gozoso sin vulgaridad”.
El Dr. Farmer en una ocasión propuso que se hiciera un catálogo de su biblioteca, al cual se proponía antigponer el siguiente aviso:
“Esta Colección de Libros no debe considerarse de ningún modo como un ensayo con miras a una Biblioteca perfecta; las circunstancias y la situación del Coleccionista hacían tal intento tanto innecesario como impracticable. Hay aquí pocas publicaciones de gran precio que ya se encontraran en la excelente Biblioteca del Colegio Emanuel; pero se cree que no muchas colecciones privadas contienen un mayor número de libros realmente curiosos y escasos; y tal vez ninguna sea tan rica en la antigua literatura filológica inglesa.—R. Farmer.”