“La educación se había extendido gradualmente entre varias clases de laicos, y hacia mediados del siglo XV parece haber sido habitual no solo que todos los hombres por encima de la categoría de artesanos supieran leer, sino que incluso las mujeres de la clase burguesa adinerada sabían usar libros de oraciones.
De ahí surgió una gran demanda de Libros de Horas ilustrados, los cuales parecen haber sido producidos en cantidades enormes por los copistas comerciales de ciudades como Brujas, París y muchas otras. Estos Libros de Horas manuscritos comunes son monótonos en su forma y detalle; casi siempre tienen el mismo repertorio de miniaturas, que son toscas en los detalles y estridentes en el color” (p. 141).
El Sr. Middleton ofrece más información respecto al coste de producción de ciertos libros litúrgicos extraídos de algunos registros eclesiásticos de los siglos XIV y XV:
“From these accounts (1379-1385) we learn that six manuscripts were written, illuminated, and bound, one of them with gold or silver clasps or bosses, at a total cost of £14, 9s. 3d., more than £150 in modern value” (p. 222).
“Three Processionals only cost £1, 17s. 4d., being on forty-six quaternions of cheap parchment made of sheepskin, which cost only 2½d. the quaternion” (p. 223).
Había, por tanto, una gran variedad de costes en la producción de los diversos tipos de libros, pero si consideramos el asunto, nos resultará imposible no creer que debió de haber existido una demanda de libros litúrgicos cuyo precio no fuera prohibitivo.
El reverendo T. Hartwell Horne dio en su «Introducción a la bibliografía» algunos ejemplos de los precios de los manuscritos en la