It cannot then be but matter for surprise that the United States and Great Britain, the two most en- lightened and powerful nations on earth, should still be hampered by antiquated laws upon the subject of interest, and, contrary to the /ree and progressive spirit of the age, prohibit their communities from making money as profitable to its owners as any other article of their possessions, by continuing re- strictions upon its use, which other less valuable things are not liable to.
Leyes que fijan el tipo de interés al que debe calcularse el dinero en los casos en que las partes no lo hayan fijado previamente por sí mismas, son de manifiesta utilidad, como en casos de fideicomisos, testamentarías, agencias, Spectator, v. i., n.º 69.
y similares. Pero, como ya hemos visto, existen graves objeciones a la política de las leyes sobre la usura que penalizan el solicitar y recibir un tipo de interés superior al establecido por la ley, incluso cuando las partes celebran su contrato mutuo con conocimiento de causa y con plena conciencia de sus propias razones y motivos.
¿Por qué no habría de ser igual de razonable que la legislatura castigara a un hombre por cobrar menos del tipo indicado, que prohibirle cobrar más? Los hombres en edad adulta y con sentido común conocen con certeza sus propios intereses mejor de lo que cualquier legislatura pueda indicárselo; ni es justo atribuir deshonestidad a una transacción celebrada voluntariamente por las partes, plenamente conscientes de todos los hechos del caso que deberían guiarlas.
Los legisladores son incompetentes para el propósito de hacer contratos por ley, porque no pueden conocer las circunstancias bajo las cuales las partes contratan separadamente entre sí. Además, si un hombre está «compos mentis» y no es menor de edad, no está bajo coacción ni es un borracho habitual (para todos cuyos casos los tribunales ofrecen un amplio alivio), él debe saber mejor que la legislatura si le convendrá tomar