En el que Igor encuentra el Aguadril y el Búho se muda a él
Pooh había vagado hasta el Bosque de los Cien Acres, y estaba de pie frente a lo que una vez había sido la casa de Búho. No se parecía en nada a una casa ahora; parecía un árbol derribado por el viento; y en cuanto una casa tiene ese aspecto, es hora de que intentes encontrar otra.
Pooh había recibido un Misticio Mensaje debajo de su puerta principal esa mañana, que decía: «Estoy buscano una nueva casa para Búho asi que tu tambiem Conejo », y mientras se preguntaba qué significaba, Conejo había entrado y se lo había leído.
—Le dejo uno a todos los demás —dijo Conejo—, y les diré qué significa, y ellos también buscarán. Tengo prisa, adiós. Y se había marchado corriendo.
Pooh le siguió despacio. Tenía algo mejor que hacer que buscarle una nueva casa a Búho; tenía que componer una canción de Pooh sobre la antigua.
Porque se lo había prometido a Piglet días y días atrás, y cada vez que él y Piglet se habían encontrado desde entonces, Piglet en realidad no decía nada, pero uno enseguida sabía por qué no lo hacía; y si alguien mencionaba tarareos, árboles, cordel o tormentas-en-la-noche, a Piglet se le ponía la punta de la nariz de un color totalmente rosado y hablaba de otra cosa muy distinta de una manera apresurada.
“Pero no es fácil —se dijo Pooh a sí mismo, mientras miraba lo que antes había sido la Casa de Búho—, porque la Poesía y los Zumbidos no son cosas que uno consigue, sino cosas que lo consiguen a uno. Y todo lo que puedes hacer es ir a donde puedan encontrarte”.
Esperó con esperanza. …
«Bueno —dijo Pooh después de una larga espera—, empezaré con "Aquí yace un árbol" porque es verdad, y luego veré qué pasa».
Esto es lo que pasó.
Aquí yace un árbol que al Búho (un ave) le gustaba cuando estaba de pie, y Búho estaba hablando con un amigo llamado Yo (por si no lo habías oído) cuando algo ¡Uf! sucedió.