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nydus/The House at Pooh CornerPublic
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IX. En el que Ígor encuentra el Toril y el Búho se muda a él

—A mí nadie me dice nada —dijio Ígor—. A mí nadie me mantiene informado. Ya van diecisiete días el próximo viernes desde la última vez que alguien me habló.

“Desdeluego que no son diecisiete días—”

—Llegará el viernes —explicó Igor.

“Y hoy es sábado —dijo Conejo—. Así que eso harían once días. Y yo mismo estuve aquí hace una semana”.

—No estábamos conversando —dijo Ígor—. No primero el uno y luego el otro. Dijiste «Hola» y Pasaste a toda velocidad. Vi tu cola a lo lejos mientras meditaba mi respuesta. Había pensado en decir «¿Qué?»—, pero, por supuesto, ya era demasiado tarde.

“Bueno, iba con prisa.”

—Nada de dar y recibir —siguió diciendo Ígor—. Ningún intercambio de ideas: «Hola—Qué—», o sea, no te lleva a ninguna parte, sobre todo si la cola de la otra persona apenas se alcanza a ver durante la segunda mitad de la conversación.

—Es culpa tuya, Ígor. Nunca has venido a ver a ninguno de nosotros. Te quedas aquí, en este rincón del Bosque, esperando que los demás vengan a ti. ¿Por qué no vas tú a verlos a veces?

Eeyore se quedó en silencio un momento, pensando.

—Puede que haya algo de verdad en lo que dices, Conejo —dijo al fin—. Debo moverme más. Debo ir y venir.

—Así es, Ígor. Pásate por la casa de cualquiera de cuando en cuando, cuando te apetezca.

“Gracias, Conejo. Y si alguien dice en Voz Alta: «Vaya, es Igor», puedo volver a salirme”.

Conejo se quedó en un solo pie por un momento.

“Bueno —dijo—, debo irme”.

—Adiós —dijo Ígor.

—¿Qué? Ah, adiós. Y si llegas a encontrar una casa para Búho, debes hacérnoslo saber.

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